viernes, 16 de enero de 2009

El texto dialogado

el texto dialogado

I. DEFINICIÓN

Entendemos por diálogo el discurso compartido de dos o más hablantes.

Existen dos tipos: el diálogo oral (lenguaje vivo) y el diálogo escrito (lenguaje referido). El primero, el propio de la comunicación directa entre un yo y un , lo hemos estudiado ya al hablar, por ejemplo, de la conversación. Por su parte, el diálogo escrito trata de reproducir con limitaciones un diálogo oral, pues pierde la presencia física de los interlocutores, las inflexiones de su voz, la entonación, los gestos, las miradas, los diversos movimientos.

II USOS.

El diálogo protagoniza o se integra en diferentes discursos, como el relato informativo periodístico, la entrevista, la encuesta, el diálogo filosófico, el ensayo, la historia, la biografía y, sobre todo, el discurso narrativo.

En el lenguaje periodístico recoge la voz de los “personajes” de la historia. En la encuesta y la entrevista, como ya sabemos, igual que en la tertulia, el diálogo se enriquece con juegos de preguntas y respuestas predeterminados, según la pericia y experiencia previa del entrevistador y del entrevistado. En el lenguaje literario el diálogo constituye un elemento imprescindible para la caracterización de los personajes, pues son ellos los que descubren, al hablar, distintas facetas de su personalidad, así como su actitud ante los hechos y la intención que los mueve. Por lo general, el autor pone en boca de sus personajes el habla que corresponde a su edad, educación, grupo social, cultura e ideología, quedando así caracterizados por el lenguaje que usan. Además, el diálogo suele reproducir la espontaneidad y viveza del lenguaje oral, dotando de realismo ambientes y situaciones. Por su parte, la obra dramática se apoya exclusivamente en el diálogo de los personajes, puesto que en ella no interviene el narrador. Asimismo, el diálogo dramático recibe ayuda de las acotaciones (indicaciones orientativas sobre la actuación de los personajes) y puede incluir monólogos (lectura de cartas, reflexiones en voz alta...) y apartes (palabras de un personaje que no escuchan los personajes, pero sí el espectador).

III. CARACTERÍSTICAS DEL ESTILO DE UN TEXTO DIALOGADO

  • Naturalidad: reproduce la forma del habla de cada persona. Por lo tanto, nos podemos encontrar con diálogos en los que se utiliza un lenguaje coloquial, infantil o incluso vulgar, dependiendo de los personajes que hablen y su caracterización.
  • Agilidad: construye un ritmo conversacional mediante expresiones cortas y dinámicas, igual que sucedería en una conversación entre personas.
  • Expresividad: selecciona intervenciones que revelen las particularidades de cada hablante.

El diálogo escrito intenta, por tanto, recrear la espontaneidad de las conversaciones orales a través de pausas y de una alternancia verosímil de la palabra que nos permita inferir la mayor cantidad de información de los hablantes, con o sin la ayuda del narrador, como ocurre en el siguiente ejemplo sacado de una novela de Max Aub:

José, que nunca andaba por las ramas, le preguntó:

  • ¿Quieres ser mi novia?
  • No.
  • ¿Por qué?
  • Me das miedo.
  • Te juro que no te tocaré un pelo de la ropa.
  • Mi ropa no tiene pelos.
  • Hablo en serio. Soy capaz de hacer cualquier cosa por ti.
  • ¿Hasta de pegarle a Guillermo? (Guillermo: un cadete.)
  • Sí. Y de llevarme por delante a quien sea.
  • Chico, ¡qué fuerte te ha dado!
  • No lo sabes. No hago más que pensar en ti, de día y de noche.

IV. FORMAS DE REPRESENTACIÓN DEL DIÁLOGO

Existen varios procedimientos de inserción del diálogo: el estilo directo o cita textual, el estilo indirecto, el estilo indirecto libre… Veamos qué marcas lingüísticas los caracterizan, utilizando ejemplos de El camino de Miguel Delibes.

Ø El estilo directo

Reproduce exactamente las palabras que otra persona pronunció en algún momento. Puede hacerlo de los dos modos que comentamos seguidamente.

a) Recoge las palabras dichas, introducidas por un verbo dicendi (hablar, decir, pronunciar, preguntar, corregir, responder, contestar, alegar...), con mayúscula inicial, después de dos puntos y entrecomilladas:

“Por encima de todo, Andrés, el zapatero, era un filósofo. Si le decían: «Andrés, pero no tienes bastante con diez hijos que aún buscas la compañía de los pájaros», respondía: «Los pájaros no me dejan oír a los chicos».”

b) Reproduce las palabras pronunciadas, en renglón aparte, sin comillas, entre rayas de diálogo, que señalan con su aparición a la izquierda del renglón la intervención de cada interlocutor:

“Quino, el Manco, decía en ese momento a la Mariuca:

—Esa Josefa es una burra.

—Era...—corrigió el juez.

Por eso supieron la Mariuca y Quino, el Manco, que la Josefa se había matado.”

El historiador, biógrafo, periodista o narrador no siempre reproducen el diálogo “en directo”, fotográfica y magnetofónicamente, sino que pueden referirse a él al tiempo que dan noticia de las circunstancias de la situación, la acción y los personajes. De esta manera se reconstruye la escena “para los ojos” del lector:

“—No es por eso—atajó, con aire de suficiencia absoluta—. Yo sé por lo que es. Las señoritillas se dan cremas y pontigues por las noches, que borran las arrugas.

Le miraron los otros dos embobados.

—Y aún sé más.—Se suavizó la voz y Roque y Daniel se aproximaron a él invitados por su misterioso aire de confidencia—. ¿Sabéis por qué a la Mica no se le arruga el pellejo y lo conserva suave y fresco como si fuera una niña?— dijo.”

Las marcas lingüísticas del estilo directo son fundamentalmente las propias del lenguaje oral:

-formas verbales del presente, pretérito perfecto compuesto y futuro (se dan, borran, sabéis, no tienes bastante, buscas, no (me) dejan, es);

-deícticos personales y de situación ( no me dejan, Esa por Josefa);

-estructuras exclamativas e interrogativas, propias del lenguaje conversacional (¿Sabéis...una niña?, ¿pero no tienes...pájaros?);

-funciones propias de la comunicación entre el hablante y el oyente, como el vocativo y la interjección (Andrés...).

Ø El estilo indirecto

A la inclusión de una forma de diálogo –o voz de una persona o personaje- en el discurso del narrador, introducida generalmente por las conjunciones que o si o proposiciones interrogativas indirectas:

“Los antiguos amigos de Gerardo le preguntaron cómo se había casado con una mujer rubia y que casi no sabía hablar, siendo él un hombre de importancia y posición como, a no dudar, lo era. El Indiano sonrió sin aspavientos y les dijo que las mujeres rubias se cotizaban mucho en América y que su mujer sí que sabía hablar, lo que ocurría era que hablaba en inglés porque era yanqui.”

En el estilo indirecto libre el narrador toma la palabra desde fuera, acercándose al personaje que está pensando, o hablando consigo mismo, y, pendiente de un “pensó que” (elíptico), desarrolla el pensamiento de ese personaje, “narrativizándolo”, es decir, insertándolo en las formas verbales del discurso narrativo (especialmente, el pretérito imperfecto de indicativo,

durativo-descriptivo, tan corriente en la narración); de modo que caracteriza al personaje “desde el interior” del personaje mismo:

“A los pies de la cama tenía su traje nuevo, recién planchado, y una camisa blanca, escrupulosamente lavada, que todavía olía a añil y a jabón. No. [Pensó que] La vida no era triste. Ahora, acodado en la ventana, podía comprobarlo. No era triste, aunque media hora después tuviera que cantar “Pastora Divina” desde el coro de las “voces puras”. No lo era, por más que a la salida las “voces impuras” les llamasen niñas y maricas.

ESTILOS DE DIÁLOGO

EJEMPLOS

Directo: reproduce literalmente las palabras de los personajes que intervienen.

-¡No te puedo creer! -exclamó Luis. -Así es, no le des más vueltas -intentó tranquilizarle su tío.

Indirecto: los personajes hablan a través del narrador.

En ese momento Inés le preguntó con rabia qué pensaba hacer con todo ese dinero.

Indirecto libre: el narrador expresa sentimientos o pensamientos que fluyen por la mente de los personajes sin mencionarlo explícitamente.

Una vez más Roberto se hizo la eterna promesa de no volver a regocijarse en la desgracia ajena, pues en el fondo temía que algún día fuera él quien sufriera el castigo.

V. TIPO DE LENGUAJE

VI. TIPOS DE DIÁLOGO

A. Diálogo y sociedad

El diálogo no es sólo una actividad lingüística; se trata, ante todo, de una actividad social, de un intercambio comunicativo con finalidad práctica. Puede surgir en cualquier circunstancia de nuestra vida y es el medio más habitual para manifestar y compartir convicciones.

El diálogo no se impone; constituye una actividad conjunta que exige atención a las intervenciones de los demás. De no ser así, no nos encontraríamos ante un diálogo, sino ante monólogos alternantes.

Los interlocutores que participan en un diálogo deben poseer un conjunto de referentes comunes y compartir información previa, por lo que, a veces, no se requiere llegar a un grado de detalle exhaustivo.

En el diálogo, no basta con intervenir; es necesario participar teniendo en cuenta las aportaciones de los demás. Así, se consigue que el tema se desarrolle, se constriña con argumentaciones y se pueda alcanzar el objetivo pretendido: el acuerdo.

Como forma de comunicación, el diálogo se halla presente en la vida social en debates, tertulias, coloquios, mesas redondas, etcétera.

B. Diálogo literario:

En literatura, el diálogo se ofrece como la forma habitual de presentar directamente las palabras de los personajes. Por ello, es el discurso propio de los textos dramáticos y aparece con frecuencia en textos narrativos.

C. Diálogo dramático

Puesto que el teatro se representa, el diálogo dramático se aproxima a la modalidad oral y, en él, los elementos no verbales desempeñan un papel importante. En el texto dramático, el diálogo cumple estas funciones:

  • Construir la acción, indicando qué sucede, a quién, etcétera.
  • Manifestar el mundo íntimo de los personajes.
  • Aportar información sobre la historia para que el público la siga.
  • Caracterizar a los personajes.
  • Crear momentos de transición en la acción.

D. Diálogo en textos narrativos

En los textos narrativas, el narrador puede suplir la información de los códigos no verbales; además, existen otras posibilidades de introducir la diversidad de «voces»; por ello, el diálogo no posee carácter esencial: se trata de un recurso expresivo que aporta viveza

VII .ESTRUCTURA DE UN TEXTO DIALOGADO

El texto dialogado se caracteriza por el intercambio comunicativo entre dos o más interlocutores, de tal forma que estos participantes se turnan en los papeles de emisor y receptor.

En la lingüística del texto, para J. M. Adam (1992) el texto dialogado es una secuencia textual más (del mismo rango que la argumentación o la narración, por ejemplo), subdividida a su vez jerárquicamente en dos tipos de secuencias: secuencias fáticas de apertura y cierre del texto, por un lado, y secuencias transaccionales combinables, que constituyen el cuerpo del texto, por otro lado. Así pues, un texto dialogado elemental completo tiene la forma siguiente:

  1. Secuencia fática de apertura: A: [Hola, ¿qué tal?]
  2. Secuencias transaccionales: pregunta-respuesta, A: [¿Has podido acabar el trabajo?]. B: [Todavía no]
  3. Secuencia fática de cierre: A: [No te preocupes. Nos vemos luego]

Por su parte, otros autores, como T. A. van Dijk (1978), proponen que el texto dialogado constituye una superestructura formada por seis categorías:

  1. Apertura, que se dé o no depende de la situación, del grado de formalidad o de la interacción: [Buenas tardes];
  2. Preparación para establecer la comunicación : [oye, mira];
  3. Orientación hacia el tema de la conversación: [¿sabes qué me pasó?];
  4. Objeto de la conversación, parte central en que se comunica un suceso, se interroga, se pide, se ordena, etc.
  5. Conclusión, introducida por frases de síntesis, evaluación, etc: [Bueno, pues vale, quedamos así];
  6. Cierre, formulado con elementos lingüísticos [adiós, hasta luego] o con elementos paralingüísticos (un abrazo, un apretón de manos, etc.)

Cada una de estas categorías puede ser recursiva, ya que suele haber más de un tema de conversación, por lo que, si se cambia de tema, se vuelve a preparar la comunicación, orientar el tema y concluirlo.

VIII. EL DIÁLOGO ORAL Y EL DIÁLOGO ESCRITO

Diálogo oral.

  • Características.

· Las personas que hablan se llaman interlocutores.

· Es muy expresivo puesto que intervienen los gestos, la entonación y la actitud.

· Es espontáneo y se utilizan frases cortas y simples.

· Suele tener errores y frases sin terminar.

  • Un buen diálogo.

· Respetar al que habla.

· Hablar en tono adecuado.

· No hablar todos a la vez.

· Saber escuchar antes de responder.

· Pensar en lo que dicen los demás.

· Admitir las opiniones de los demás.

Diálogo escrito.

  • Características.

. Se utiliza mucho en el cuento y la novela para dar vivacidad y autenticidad al relato.

· Es la forma de escribir el teatro.

· Es mucho menos expresivo y espontáneo que el oral.

· Tiene menos errores que el oral porque da tiempo a pensar y corregir

  • Formas.

· Estilo directo. El autor reproduce exactamente las palabras de los personajes que hablan.

- ¿Qué te parece la fotografía? - preguntó Sara.

Javier contestó:

- No está mal, pero los colores han salido algo oscuros.

· Estilo indirecto. El autor reproduce la conversación entre dos personajes, pero no textualmente.

Sara le preguntó a Javier qué le parecía la fotografía. Él contestó que no estaba mal, pero que los colores habían salido algo oscuros.

  • Ortografía.

· Hay que usar correctamente los signos de puntuación.

· Siempre que habla un personaje se escribe en otra línea y con un guión delante.

· El narrador debe aclarar al lector siempre qué personaje habla, pero sólo si es necesario.

  • Entrevista.

Es un diálogo especial que sirve para que conozcamos mejor a una persona a base de hacerle preguntas.

  • El entrevistado.

Normalmente es una persona importante que interesa a la gente. Debe evitarse el contestar con monosílabos. Es más conveniente comentar las respuestas para reflejar nuestra personalidad.

  • El entrevistador.

Debe permanecer en un segundo plano y llevar las preguntas preparadas después de haberse informado sobre el personaje al que va a entrevistar.

El diálogo es un tipo de texto que reproduce literalmente las palabras de los personajes

el texto dialogado

I. DEFINICIÓN

Entendemos por diálogo el discurso compartido de dos o más hablantes.

Existen dos tipos: el diálogo oral (lenguaje vivo) y el diálogo escrito (lenguaje referido). El primero, el propio de la comunicación directa entre un yo y un , lo hemos estudiado ya al hablar, por ejemplo, de la conversación. Por su parte, el diálogo escrito trata de reproducir con limitaciones un diálogo oral, pues pierde la presencia física de los interlocutores, las inflexiones de su voz, la entonación, los gestos, las miradas, los diversos movimientos.

II USOS.

El diálogo protagoniza o se integra en diferentes discursos, como el relato informativo periodístico, la entrevista, la encuesta, el diálogo filosófico, el ensayo, la historia, la biografía y, sobre todo, el discurso narrativo.

En el lenguaje periodístico recoge la voz de los “personajes” de la historia. En la encuesta y la entrevista, como ya sabemos, igual que en la tertulia, el diálogo se enriquece con juegos de preguntas y respuestas predeterminados, según la pericia y experiencia previa del entrevistador y del entrevistado. En el lenguaje literario el diálogo constituye un elemento imprescindible para la caracterización de los personajes, pues son ellos los que descubren, al hablar, distintas facetas de su personalidad, así como su actitud ante los hechos y la intención que los mueve. Por lo general, el autor pone en boca de sus personajes el habla que corresponde a su edad, educación, grupo social, cultura e ideología, quedando así caracterizados por el lenguaje que usan. Además, el diálogo suele reproducir la espontaneidad y viveza del lenguaje oral, dotando de realismo ambientes y situaciones. Por su parte, la obra dramática se apoya exclusivamente en el diálogo de los personajes, puesto que en ella no interviene el narrador. Asimismo, el diálogo dramático recibe ayuda de las acotaciones (indicaciones orientativas sobre la actuación de los personajes) y puede incluir monólogos (lectura de cartas, reflexiones en voz alta...) y apartes (palabras de un personaje que no escuchan los personajes, pero sí el espectador).

III. CARACTERÍSTICAS DEL ESTILO DE UN TEXTO DIALOGADO

  • Naturalidad: reproduce la forma del habla de cada persona. Por lo tanto, nos podemos encontrar con diálogos en los que se utiliza un lenguaje coloquial, infantil o incluso vulgar, dependiendo de los personajes que hablen y su caracterización.
  • Agilidad: construye un ritmo conversacional mediante expresiones cortas y dinámicas, igual que sucedería en una conversación entre personas.
  • Expresividad: selecciona intervenciones que revelen las particularidades de cada hablante.

El diálogo escrito intenta, por tanto, recrear la espontaneidad de las conversaciones orales a través de pausas y de una alternancia verosímil de la palabra que nos permita inferir la mayor cantidad de información de los hablantes, con o sin la ayuda del narrador, como ocurre en el siguiente ejemplo sacado de una novela de Max Aub:

José, que nunca andaba por las ramas, le preguntó:

  • ¿Quieres ser mi novia?
  • No.
  • ¿Por qué?
  • Me das miedo.
  • Te juro que no te tocaré un pelo de la ropa.
  • Mi ropa no tiene pelos.
  • Hablo en serio. Soy capaz de hacer cualquier cosa por ti.
  • ¿Hasta de pegarle a Guillermo? (Guillermo: un cadete.)
  • Sí. Y de llevarme por delante a quien sea.
  • Chico, ¡qué fuerte te ha dado!
  • No lo sabes. No hago más que pensar en ti, de día y de noche.

IV. FORMAS DE REPRESENTACIÓN DEL DIÁLOGO

Existen varios procedimientos de inserción del diálogo: el estilo directo o cita textual, el estilo indirecto, el estilo indirecto libre… Veamos qué marcas lingüísticas los caracterizan, utilizando ejemplos de El camino de Miguel Delibes.

Ø El estilo directo

Reproduce exactamente las palabras que otra persona pronunció en algún momento. Puede hacerlo de los dos modos que comentamos seguidamente.

a) Recoge las palabras dichas, introducidas por un verbo dicendi (hablar, decir, pronunciar, preguntar, corregir, responder, contestar, alegar...), con mayúscula inicial, después de dos puntos y entrecomilladas:

“Por encima de todo, Andrés, el zapatero, era un filósofo. Si le decían: «Andrés, pero no tienes bastante con diez hijos que aún buscas la compañía de los pájaros», respondía: «Los pájaros no me dejan oír a los chicos».”

b) Reproduce las palabras pronunciadas, en renglón aparte, sin comillas, entre rayas de diálogo, que señalan con su aparición a la izquierda del renglón la intervención de cada interlocutor:

“Quino, el Manco, decía en ese momento a la Mariuca:

—Esa Josefa es una burra.

—Era...—corrigió el juez.

Por eso supieron la Mariuca y Quino, el Manco, que la Josefa se había matado.”

El historiador, biógrafo, periodista o narrador no siempre reproducen el diálogo “en directo”, fotográfica y magnetofónicamente, sino que pueden referirse a él al tiempo que dan noticia de las circunstancias de la situación, la acción y los personajes. De esta manera se reconstruye la escena “para los ojos” del lector:

“—No es por eso—atajó, con aire de suficiencia absoluta—. Yo sé por lo que es. Las señoritillas se dan cremas y pontigues por las noches, que borran las arrugas.

Le miraron los otros dos embobados.

—Y aún sé más.—Se suavizó la voz y Roque y Daniel se aproximaron a él invitados por su misterioso aire de confidencia—. ¿Sabéis por qué a la Mica no se le arruga el pellejo y lo conserva suave y fresco como si fuera una niña?— dijo.”

Las marcas lingüísticas del estilo directo son fundamentalmente las propias del lenguaje oral:

-formas verbales del presente, pretérito perfecto compuesto y futuro (se dan, borran, sabéis, no tienes bastante, buscas, no (me) dejan, es);

-deícticos personales y de situación ( no me dejan, Esa por Josefa);

-estructuras exclamativas e interrogativas, propias del lenguaje conversacional (¿Sabéis...una niña?, ¿pero no tienes...pájaros?);

-funciones propias de la comunicación entre el hablante y el oyente, como el vocativo y la interjección (Andrés...).

Ø El estilo indirecto

A la inclusión de una forma de diálogo –o voz de una persona o personaje- en el discurso del narrador, introducida generalmente por las conjunciones que o si o proposiciones interrogativas indirectas:

“Los antiguos amigos de Gerardo le preguntaron cómo se había casado con una mujer rubia y que casi no sabía hablar, siendo él un hombre de importancia y posición como, a no dudar, lo era. El Indiano sonrió sin aspavientos y les dijo que las mujeres rubias se cotizaban mucho en América y que su mujer sí que sabía hablar, lo que ocurría era que hablaba en inglés porque era yanqui.”

En el estilo indirecto libre el narrador toma la palabra desde fuera, acercándose al personaje que está pensando, o hablando consigo mismo, y, pendiente de un “pensó que” (elíptico), desarrolla el pensamiento de ese personaje, “narrativizándolo”, es decir, insertándolo en las formas verbales del discurso narrativo (especialmente, el pretérito imperfecto de indicativo,

durativo-descriptivo, tan corriente en la narración); de modo que caracteriza al personaje “desde el interior” del personaje mismo:

“A los pies de la cama tenía su traje nuevo, recién planchado, y una camisa blanca, escrupulosamente lavada, que todavía olía a añil y a jabón. No. [Pensó que] La vida no era triste. Ahora, acodado en la ventana, podía comprobarlo. No era triste, aunque media hora después tuviera que cantar “Pastora Divina” desde el coro de las “voces puras”. No lo era, por más que a la salida las “voces impuras” les llamasen niñas y maricas.

ESTILOS DE DIÁLOGO

EJEMPLOS

Directo: reproduce literalmente las palabras de los personajes que intervienen.

-¡No te puedo creer! -exclamó Luis. -Así es, no le des más vueltas -intentó tranquilizarle su tío.

Indirecto: los personajes hablan a través del narrador.

En ese momento Inés le preguntó con rabia qué pensaba hacer con todo ese dinero.

Indirecto libre: el narrador expresa sentimientos o pensamientos que fluyen por la mente de los personajes sin mencionarlo explícitamente.

Una vez más Roberto se hizo la eterna promesa de no volver a regocijarse en la desgracia ajena, pues en el fondo temía que algún día fuera él quien sufriera el castigo.

V. TIPO DE LENGUAJE

VI. TIPOS DE DIÁLOGO

A. Diálogo y sociedad

El diálogo no es sólo una actividad lingüística; se trata, ante todo, de una actividad social, de un intercambio comunicativo con finalidad práctica. Puede surgir en cualquier circunstancia de nuestra vida y es el medio más habitual para manifestar y compartir convicciones.

El diálogo no se impone; constituye una actividad conjunta que exige atención a las intervenciones de los demás. De no ser así, no nos encontraríamos ante un diálogo, sino ante monólogos alternantes.

Los interlocutores que participan en un diálogo deben poseer un conjunto de referentes comunes y compartir información previa, por lo que, a veces, no se requiere llegar a un grado de detalle exhaustivo.

En el diálogo, no basta con intervenir; es necesario participar teniendo en cuenta las aportaciones de los demás. Así, se consigue que el tema se desarrolle, se constriña con argumentaciones y se pueda alcanzar el objetivo pretendido: el acuerdo.

Como forma de comunicación, el diálogo se halla presente en la vida social en debates, tertulias, coloquios, mesas redondas, etcétera.

B. Diálogo literario:

En literatura, el diálogo se ofrece como la forma habitual de presentar directamente las palabras de los personajes. Por ello, es el discurso propio de los textos dramáticos y aparece con frecuencia en textos narrativos.

C. Diálogo dramático

Puesto que el teatro se representa, el diálogo dramático se aproxima a la modalidad oral y, en él, los elementos no verbales desempeñan un papel importante. En el texto dramático, el diálogo cumple estas funciones:

  • Construir la acción, indicando qué sucede, a quién, etcétera.
  • Manifestar el mundo íntimo de los personajes.
  • Aportar información sobre la historia para que el público la siga.
  • Caracterizar a los personajes.
  • Crear momentos de transición en la acción.

D. Diálogo en textos narrativos

En los textos narrativas, el narrador puede suplir la información de los códigos no verbales; además, existen otras posibilidades de introducir la diversidad de «voces»; por ello, el diálogo no posee carácter esencial: se trata de un recurso expresivo que aporta viveza

VII .ESTRUCTURA DE UN TEXTO DIALOGADO

El texto dialogado se caracteriza por el intercambio comunicativo entre dos o más interlocutores, de tal forma que estos participantes se turnan en los papeles de emisor y receptor.

En la lingüística del texto, para J. M. Adam (1992) el texto dialogado es una secuencia textual más (del mismo rango que la argumentación o la narración, por ejemplo), subdividida a su vez jerárquicamente en dos tipos de secuencias: secuencias fáticas de apertura y cierre del texto, por un lado, y secuencias transaccionales combinables, que constituyen el cuerpo del texto, por otro lado. Así pues, un texto dialogado elemental completo tiene la forma siguiente:

  1. Secuencia fática de apertura: A: [Hola, ¿qué tal?]
  2. Secuencias transaccionales: pregunta-respuesta, A: [¿Has podido acabar el trabajo?]. B: [Todavía no]
  3. Secuencia fática de cierre: A: [No te preocupes. Nos vemos luego]

Por su parte, otros autores, como T. A. van Dijk (1978), proponen que el texto dialogado constituye una superestructura formada por seis categorías:

  1. Apertura, que se dé o no depende de la situación, del grado de formalidad o de la interacción: [Buenas tardes];
  2. Preparación para establecer la comunicación : [oye, mira];
  3. Orientación hacia el tema de la conversación: [¿sabes qué me pasó?];
  4. Objeto de la conversación, parte central en que se comunica un suceso, se interroga, se pide, se ordena, etc.
  5. Conclusión, introducida por frases de síntesis, evaluación, etc: [Bueno, pues vale, quedamos así];
  6. Cierre, formulado con elementos lingüísticos [adiós, hasta luego] o con elementos paralingüísticos (un abrazo, un apretón de manos, etc.)

Cada una de estas categorías puede ser recursiva, ya que suele haber más de un tema de conversación, por lo que, si se cambia de tema, se vuelve a preparar la comunicación, orientar el tema y concluirlo.

VIII. EL DIÁLOGO ORAL Y EL DIÁLOGO ESCRITO

Diálogo oral.

  • Características.

· Las personas que hablan se llaman interlocutores.

· Es muy expresivo puesto que intervienen los gestos, la entonación y la actitud.

· Es espontáneo y se utilizan frases cortas y simples.

· Suele tener errores y frases sin terminar.

  • Un buen diálogo.

· Respetar al que habla.

· Hablar en tono adecuado.

· No hablar todos a la vez.

· Saber escuchar antes de responder.

· Pensar en lo que dicen los demás.

· Admitir las opiniones de los demás.

Diálogo escrito.

  • Características.

. Se utiliza mucho en el cuento y la novela para dar vivacidad y autenticidad al relato.

· Es la forma de escribir el teatro.

· Es mucho menos expresivo y espontáneo que el oral.

· Tiene menos errores que el oral porque da tiempo a pensar y corregir

  • Formas.

· Estilo directo. El autor reproduce exactamente las palabras de los personajes que hablan.

- ¿Qué te parece la fotografía? - preguntó Sara.

Javier contestó:

- No está mal, pero los colores han salido algo oscuros.

· Estilo indirecto. El autor reproduce la conversación entre dos personajes, pero no textualmente.

Sara le preguntó a Javier qué le parecía la fotografía. Él contestó que no estaba mal, pero que los colores habían salido algo oscuros.

  • Ortografía.

· Hay que usar correctamente los signos de puntuación.

· Siempre que habla un personaje se escribe en otra línea y con un guión delante.

· El narrador debe aclarar al lector siempre qué personaje habla, pero sólo si es necesario.

  • Entrevista.

Es un diálogo especial que sirve para que conozcamos mejor a una persona a base de hacerle preguntas.

  • El entrevistado.

Normalmente es una persona importante que interesa a la gente. Debe evitarse el contestar con monosílabos. Es más conveniente comentar las respuestas para reflejar nuestra personalidad.

  • El entrevistador.

Debe permanecer en un segundo plano y llevar las preguntas preparadas después de haberse informado sobre el personaje al que va a entrevistar.

El diálogo es un tipo de texto que reproduce literalmente las palabras de los personajes

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